
Inicios e interrogantes:
Melake Kifado, que nació de padre judío y madre cristiana en un pueblo de Etiopía, empezó pronto su educación religiosa, estudiando tanto la Torá como la Biblia. Decidió hacerse cristiano como su madre, no por convicción, sino por los privilegios de que gozaban los cristianos en su país.
Melake no se sentía identificado ni con la Torá ni con la Biblia. Veía la Torá como una colección de historias y mitos alterados, y la Biblia como llena de contradicciones entre distintos textos. Melake afirma: “Los evangelios no ofrecían una explicación de la vida y el universo, ni intentaban organizar ninguna relación en asuntos mundanos o espirituales. Me di cuenta de que no eran las escrituras reveladas a Jesús”.”
Primera visión del Islam:
Criado con una fuerte aversión al islam debido a la propaganda eclesiástica que lo presentaba como una religión para atrasados y le atribuía muchas acusaciones falsas, Melake buscó una carrera que le ofreciera una vida cómoda. Encontró su vocación en la iglesia, memorizó la Torá y se unió a ella, llegando a convertirse en un notable sacerdote. Trabajó duro en actividades misioneras cristianas, disfrutando de diversos privilegios en un país amenazado por la hambruna cada día.
El punto de inflexión:
Melake continuó su trabajo hasta una fatídica noche. Cuenta: “Tuve un sueño en el que un hombre se me acercaba y me despertaba, instándome a recitar la Shahada: ‘No hay más dios que Alá, Muhammad es el Mensajero de Alá’ y la sura Al-Ikhlas: ‘Di, Él es Alá, [que es] Uno...’ Me desperté aterrorizado, pensando que venía del demonio”.”
Esta visión se repitió durante dos noches más. La tercera noche vio una luz que iluminaba el camino y a un hombre que le recitaba la Shahada y la sura Al-Ikhlas. Melake dice: “Me di cuenta de que era una visión verdadera, no del demonio. La luz que iluminaba mi camino en la visión iluminó mi corazón. Tuve la profunda convicción de que el Islam era la fe verdadera”.”
Conversión al Islam:
No tardó mucho en decidirse y declaró su conversión al islam con plena convicción. Cuando se lo contó a su esposa, ella estuvo de acuerdo y se convirtió con él, al igual que sus tres hijos. Lo primero que hizo tras abrazar el Islam fue cambiar su nombre por el de “Mohammed Said”, considerando ese día su verdadera fecha de nacimiento.
Afrontar los retos:
La Iglesia etíope reaccionó con gran ira ante la noticia de la conversión de Mohammed Said. No sólo lo despojaron de sus privilegios, sino que intentaron encarcelarlo, donde soportó diversas formas de tortura en un intento de hacerle renunciar a su fe. Mohammed Said dice: “Soporté todo esto pacientemente, buscando mi recompensa de Alá, y mi fe no vaciló”.”
Llamar a otros al Islam:
Mohammed Said salió de la cárcel con una fe más fuerte y una mayor determinación para difundir el verdadero mensaje del Islam. Su encarcelamiento sólo le hizo más firme y deseoso de convertirse en predicador islámico. Ha sido el medio para que más de 280 personas abracen el Islam.
Mohammed Said afirma: “Mi profundo estudio de la Torá y la Biblia me ayudó a explorar los aspectos milagrosos del Corán. Me di cuenta de los métodos poco éticos que utilizaban los misioneros para atraer a los pobres y necesitados al cristianismo fingiendo ofrecerles apoyo material y moral.”
Abrazar el Corán:
Mohammed Said se dedicó a memorizar el Corán, a pesar de la dificultad que entraña para quienes no hablan árabe. Describe su forma de predicar: “Empiezo por comprender las creencias de la persona a la que invito, luego discuto sus creencias y muestro sus defectos y contradicciones con lógica natural. Luego explico las muchas virtudes del islam, mostrándolo como la verdadera religión elegida por Alá para la humanidad”.”
Las esperanzas de Mohammed Said:
Mohammed Said dice: “Mi esperanza personal es guiar a mis padres hacia la verdadera religión. Mi esperanza general es ser uno de los caballeros de la predicación islámica y que Alá me conceda el éxito en beneficio de la Ummah musulmana.”
Viaje de transformación:
La revista “Al-Faisal” publicó su historia, considerándolo uno de los sacerdotes etíopes más famosos que se convirtieron al Islam. Mohammed Said vio la sura Al-Ikhlas en sueños y siguió buscando su significado hasta que visitó la oficina de la Liga Musulmana Mundial en Etiopía. Mohammed Said dice: “Me convencí del Islam tras varias visitas a la oficina y declaré mi conversión, dando gracias a Alá. Mi nombre pasó a ser Mohammed Said”.”
Retos actuales:
Mohammed Said se enfrentó al acoso de la iglesia, que intentó eliminarlo físicamente tras fracasar en su intento de devolverlo al cristianismo. Mohammed Said relata: “La iglesia recurrió al soborno del régimen opresor de Mengistu para encarcelarme de nuevo, pero fui liberado por la gracia de Alá tras una visita del Dr. Abdullah Omar Naseef, Secretario General de la Liga Musulmana Mundial, a Etiopía, donde solicitó mi liberación.”
Final trágico:
La iglesia envió a una chica infectada por el VIH para matar lentamente a Mohammed Said. Mohammed Said narra: “Me casé con una chica preciosa que decía que su padre la había repudiado tras conocer su intención de convertirse al Islam. La enfermedad me fue transmitida sin saberlo, y no tardó en morir mi primera esposa, seguida de mí”.”
Mohammed Said concluye su relato diciendo: “Pedimos a Alá que nos envuelva en Su misericordia y nos conceda un lugar en Sus vastos jardines. Alá Todopoderoso ha dicho la verdad: ‘Y nunca los judíos ni los cristianos os aprobarán mientras no sigáis su religión’. [Surah Al-Baqarah, 2:120]”.”
Con estos detalles y diálogos, se pone de relieve la trayectoria del sacerdote etíope Mohammed Said, que pasa de ser un celoso sacerdote cristiano a un devoto predicador islámico, mostrando el poder del Islam para atraer a los corazones que buscan la verdad.






